Cuando tenía diecisiete años y volvía de una fiesta, vi a un hombre pegar a una mujer. Llamé al 112 y, para cuando acabé de explicar lo que había visto, ellos ya se estaban yendo. Desde el otro lado del teléfono, solo me hicieron una pregunta: “¿Ella se resiste?”, “No”, “Pues habrá sido un accidente.Sigue leyendo «¿Estamos educados en la violencia?»