Son muchos los casos en la publicidad donde se han visto acciones y actitudes despectivas hacia la mujer y con estereotipos del siglo pasado. Sin embargo, a veces sólo nos damos cuenta cuando estas desigualdades aparecen en la televisión o en espacios públicos. En este artículo queremos remarcar que estas desigualdades, tan escandalosas en algunos casos, las vivimos constantemente en nuestra vida cotidiana contando una pequeña historia de acciones de un día a día.
Tengo recuerdos de días volviendo de viaje en familia por la carretera y parando a poner gasolina. Después de cuatro horas en el coche vienen ganas de cambiar el agua de las aceitunas, entras a la estación de servicio -el lavabo siempre está al fondo a la derecha-, haces tus necesidades, y en cinco minutos vuelves a estar en el coche. Sin embargo, reanudas el viaje una hora más tarde, mamá ha tenido que hacer cola todo este tiempo. Estos aseos públicos… Tantos inodoros y espacio de más para los hombres y todo lo contrario para las mujeres… Además, tres mujeres intentaban compartir un cambiador de bebés, estos pequeños no tienen paciencia y lo dejan ir en el coche, y claro, se tienen que cambiar. El hombre conductor que únicamente cocina cuando se hacen barbacoas y sólo tiene que girar la carne para llevarse todo el mérito sabe que él no podrá cambiar a su hijo porqué el cambiador de bebés, lógicamente, estará en el baño de mujeres. ¿Puede que los diseñadores de aseos tengan claro quién lo acaba haciendo siempre? Especulamos…
Este bebé ahora ya tiene dieciocho años! La magia de la escritura permite hacer crecer así de rápido a las personas. Con sus amigas tienen pensado salir de fiesta por la noche, y además -¡que fuerte! – las chicas entran sin pagar. Ostras qué buena acción de Responsabilidad Social Corporativa de parte de la discoteca, pensando en las pobres chicas que no salen de fiesta porque 15 € es demasiado para aguantar que el 50% de las personas del local no paren de mirar como bailan e intenten otras cosas. De este modo, con la entrada gratuita, el 50% hace exactamente lo mismo, y probablemente haya más, ¿O no es un buen escaparate y reclamo comercial que las chicas entren gratis? Habrá más con quien intentar algo no? #Matemáticas.
Una vez frente a la discoteca, un portero de unas dimensiones similares a un tal «Hold the door», las repasa de arriba a abajo. A veces, si os fijáis bien, a sus ojos aparece una raya roja como un lector de códigos de supermercado, verificarán el producto. Falda por encima de la rodilla, se le ve el hombro bastante, guapa… – ¡Ya puede entrar! -. En la cola, detrás nuestra protagonista, un grupo de chicos de veinte años, universitarios, haciendo apuestas sobre cuál de los tres se la «hará». La inocencia de unos amigos que cuando lleguen a casa de madrugada dirán que han estado a punto.
Otro punto y aparte, ahora está embarazada. Ha visto en las películas americanas que para saber el sexo de su hijo explotan un globo delante de todos, si sale confeti azul es un chico y si sale rosa es una chica. Pero, y si sale amarillo? O rojo? ¿Por qué estos colores no representan ningún género y el azul y el rosa sí? ¿Y la gente que espera a pintar la habitación del bebé a saber si será niño o niña? ¿A caso no lo criarán con los mismos valores? Sólo son preguntas…
Hoy en día estamos tan condicionados e impuestos que algunas de las acciones cotidianas ni nos preguntamos por qué son así o si tan sólo se pueden cambiar, nos limitamos a vivir en una sociedad donde si eres chico tienes que hacer esto y si eres chica esto otro. A partir de ahora, querida lectora, querido lector, fíjese en todo lo que le rodea constantemente, y siempre piensa: ¿por qué? Y, sobre todo, ¿por qué todavía hacen falta artículos como este?